Estas competencias consisten en disponer de
habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información, y para
transformarla en conocimiento. Incorpora diferentes habilidades, que van desde
el acceso a la información hasta su transmisión en distintos soportes una vez
tratada, incluyendo la utilización de las tecnologías de la información y la
comunicación como elemento esencial para informarse, aprender y comunicarse.
Está asociada con la búsqueda, selección, registro y tratamiento o análisis de
la información, utilizando técnicas y estrategias diversas para acceder a ella
según la fuente a la que se acuda y el soporte que se utilice (oral, impreso,
audiovisual, digital o multimedia). Requiere el dominio de lenguajes
específicos básicos (textual, numérico, icónico, visual, gráfico y sonoro) y de
sus pautas de decodificación y transferencia, así como aplicar en distintas
situaciones y contextos el conocimiento de los diferentes tipos de información,
sus fuentes, sus posibilidades y su localización, así como los lenguajes y
soportes más frecuentes en los que ésta suele expresarse.
La
competencia digital debe ser una prioridad en lo que a las estrategias de aprendizaje
permanente se refiere, ya que las TIC se están convirtiendo en un elemento cada
vez más importante para el ocio, el aprendizaje y el trabajo en todos los
ámbitos. Su inclusión en el currículo oficial evita que sea una facultad de algunos
estudiantes y pase a convertirse en un elemento a alcanzar por todos, al finalizar
la escolarización obligatoria.
Son
numerosas la ventajas que ofrecen las TIC, aunque no podemos olvidar que también
conllevan algunos riesgos, por lo que su integración en las aulas debe darse de
manera global y desde la Educación Infantil, con el objetivo de que los estudiantes
manejen las herramientas digitales de manera crítica, con confianza y creatividad,
pero también con atención a la seguridad y privacidad.
La
multitud de aplicaciones y materiales accesibles en la actualidad hace
necesaria una reflexión sobre sus posibilidades, que facilite el uso y
aprovechamiento de cada uno de ellos en función de su potencial.
Los
cambios que se están produciendo en las aulas exigen también un cambio en la formación
docente inicial y permanente, que permita su capacitación y mejora profesional.
La creación de comunidades virtuales y plataformas educativas son de gran ayuda
en la contribución a la evolución y desarrollo educativo.
Toda
innovación exige poder (capacidad, medios), saber hacer (competencia) y querer,
por lo que lograr que los alumnos alcancen la competencia digital deseada exige
un esfuerzo de toda la comunidad educativa. En este sentido hemos destacado los
recursos materiales que se deben facilitar a los centros, junto con otros
recursos personales y funcionales.
En
la actualidad, el concepto de competencia digital se reforma con la aparición y
el uso de nuevas herramientas de informática social, que dan lugar a nuevas habilidades
relacionadas con la colaboración, intercambio, apertura, reflexión formación de
la identidad, y también a los desafíos tales como la calidad de la información,
confianza, responsabilidad, privacidad y seguridad. Como las tecnologías y sus
usos evolucionan, con ellos surgen nuevas habilidades y competencias y, por
tanto, el enfoque de la competencia digital debe ser dinámico y revisarse
regularmente.

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